primer concurso de cuento breve "jorge salazar"

la editorial pilpinta convoca al primer concurso de cuento breve "jorge salazar" que se organizará de acuerdo a las siguientes bases:

1. podrán concursar escritores de todas las edades y nacionalidades.

2. las obras deberán ser originales e inéditas. no deben haber sido premiadas en otros certámenes, ni deben estar a la espera de resolución.

3. el tema será libre. deberán mantener vocabulario, ortografía, estructura y cuidado estilístico, de lo contrario, serán rechazados. cada autor deberá presentar diez cuentos cortos que en conjunto formarán un libro.

4. cada cuento corto, original, deberá tener una extensión máxima de dos (2) páginas y se presentarán escritas en hoja din a-4, times new roman, cuerpo 12, a doble espacio y por una sola cara, en formato word. incluyendo título y seudónimo.

5. en archivo adjunto también se enviará además del título, el seudónimo correspondiente y un breve curriculum vitae (no más de cinco líneas). si faltara alguno de los ítems, la obra no será calificada.

6. el plazo de presentación de los relatos concluye el miércoles 17 de marzo de 2010. se tomará como referencia la fecha y hora del envío del mail. en el asunto del envío debe figurar: concurso de cuento - título de la obra – seudónimo. la dirección es: editorial.pilpinta@gmail.com

7. premio: la publicación del libro (100 ejemplares), según el diseño institucional de la editorial pilpinta, además, la presentación de la obra y su inclusión en el catálogo de la editorial.

8. el jurado se dará a conocer el día de la premiación.

9. el fallo tendrá lugar durante la primera quincena del mes de abril, fecha en que se destruirán todos los archivos.

10. para la entrega del premio, que será en la presentación del libro, será requisito imprescindible que el autor asista o envíe a alguna persona en su nombre.

11. no podrán participar los autores publicados por la editorial ni los miembros de la editorial.

12. la presentación a este concurso supone la total aceptación de las presentes bases.

Jorge: El amigo que le gustaba charlar

Por Alfonso González Vigil
Periodista, escritor.


Su obra invita a ser admirada. Es complicado resistirse a los encantos y cualidades de su prosa, la escritura que llevó a la práctica en general sobresale por su calidad y por su notorio sello distintivo.

Déjenme contarles que Jorge Salazar había nacido en Lima en 1940. Desde muy joven se dedicó al periodismo. Esta grata e ingrata profesión la ejerció no sólo en el Perú, sino también en otras latitudes (Francia, Holanda, España y Alemania contaron con la labor profesional de Salazar). Cursó estudios de economía, letras y periodismo en las universidades de Edimburgo,en Escocia, San Marcos en Lima y la Complutense de Madrid.

En 1969 publicó el ensayo Una visión del Perú, dicho trabajo ganó el Premio De Gius de los Países Bajos. En 1976 publica al alimón con Alaín Elías la novela-testimonio Piensan que estamos muertos. También sacó una obra de teatro que mucha gente no conoce, esta se titula He llegado tarde a la ejecución (1978). Posteriormente, en 1980 aparece La ópera de los fantasmas, su obra cumbre con un monumental despliegue de fuentes, un nivel verbal ambicioso, polifónico y variopinto. No es de extrañar entonces que tamaña creación se adjudicara el Premio Casa de las Américas. Tiene en su haber varios libros más. Charlas con Soledad, editada en marzo del 2008 casi se convierte en un libro póstumo.

Qué no era Jorge Salazar. Quiero decir que Jorge desarrolló y experimentó tantos oficios, aficiones y campos del quehacer humano. Charlas con Soledad, al igual que sus mejores escritos, evidencia las inquietudes y la variedad de preocupaciones y actividades de las que se encargó Salazar. Tuvo una existencia mayoritariamente feliz y, además, expresaba y demostraba a quien lo dudara que había sido pródiga en situaciones vividas.

Ya he leído dos veces en su totalidad la publicación Charlas con Soledad y después de invertir tan placentero hábito de lectura frente a hermosos textos breves reunidos, debo admitir que inevitable consecuencia de lo revisado, de lo leído venían a mí los siguientes recuerdos o por los menos lo que siempre Coco me transmitió desde el día que lo conocí. Lo que voy a manifestar forma parte de lo que recuerdo.

Repito, qué cosa no produjo curiosidad o interés en este notable periodista, cuál ocupación que puede cultivar el hombre escapó de su versatilidad. Se especializó en gastronomía, en fútbol (apasionado de este deporte, por si acaso, era un reconocido analista en la materia), en periodismo (no se conformó con lo deportivo también fue apreciado columnista, exquisito y diverso cronista, perito en la llamada crónica roja, entre otros rubros), en el trabajo muchas veces solitario del escritor y en ser amigo.

No todos en el mundo pueden ser amigos; resulta, por otro lado, difícil encontrar personas con la capacidad de entablar confianza, franqueza, sencillez y calidez con los demás. Así los tratara por primera vez. Jorge tenía esa facilidad, mejor dicho poseía esa virtud. Porque virtud es no dudar en tender la mano o cooperar con un semejante, ya sea para declarar en una entrevista o para dar un consejo de vida.

Volviendo a Charlas con Soledad, comento que este magnífico libro se lee rápido gracias a que está escrito de manera ágil, manifiesta el gusto con que lo realizó Coco y cuenta con la cualidad extra de propiciar relecturas, la posibilidad de memorizar pasajes y aprender con las reflexiones, dudas y certezas existenciales que nos expresa cada página elaborada.

Es una obra hecha a la usanza epistolar; reúne mensajes redactados como contundentes columnas periodísticas, las cuales dirige a una hija imaginaria. Bueno, la vida suele ser sabia y le terminó dando una hija a la que adoptó y trato como tal. No en vano Coco le dedica el libro de los textos breves pero intensos y emotivos a la referida hija que le otorgó la vida: Elma. Son textos no tan extensos, que expresan consejos, disquisiciones y demás cosas que suscitan ciertos temas en la forma de pensar de Salazar. Esta especie de cartas las remite a su hija, la que refleja una presencia compañera y atenta hacia lo que el padre pueda manifestar.

De ese modo, le habla y opina sobre el paso del tiempo, la mortalidad y los estilos de vida, la trascendencia en las acciones que emprendemos, el daño que genera el concepto de culpabilidad de ciertas religiones, la labor poética o del artista sensible, la inseguridad en las ciudades como Lima, los enamorados en este mundo terrenal, la capacidad del hombre de matar y dar vida, la seguridad de quienes son donjuanes, la contradictoria y muchas veces condenable naturaleza humana, el poder de la escritura, el atreverse a amar, el libre albedrío, las sinrazones de los extremos ideológicos, los valores que aún conservamos y las ganas con que se debe encarar la vida que es corta.

Coco, dejó un legado intelectual y periodístico encomiable; no obstante, como uno de sus amigos considero que su obra quedó incompleta, ya que por culpa de enfermedades u otros inconvenientes y desafíos que nos pone la vida, no pudo acabar con todos los proyectos que emprendía o tenía pensado cristalizar en algún momento. Sé que existe un libro inacabado. Es por ello que me atrevo a parafrasear a Marco Polo, uno de mis personajes favoritos de la historia, él en su lecho de muerte expresó: “No he contado ni la mitad de lo que vi”. Algo parecido podría aplicarse con el buen Coco Salazar: “Él no pudo publicar ni la mitad de los libros que planificó”.

Mereció que se editara más material redactado por él. Siempre lamentaré que no elaborara sus memorias. Aunque el consuelo que nos queda es que en todo escrito que publicó, incluso en sus crónicas más coyunturales se vuelcan sus anécdotas o experiencias personales, enriqueciendo de esa manera la temática abordada.

Jorge manejaba tantos datos e información y los comunicaba con una mezcla de erudición, simpatía y elocuencia. Sus lectores merecíamos que el tiempo le hubiera dado la oportunidad de compartir más. Yo puedo asegurar que él no contó (por lo menos no en voz alta) ni la mitad de lo que sabía. Felizmente, Charlas con Soledad, lo último que a conciencia entregó, nos permite tender un puente con una persona culta, atenta y dispuesta a conversar si se ofrecen las condiciones del caso.

pilpinta en la FIL


poesía, cartas, cuentos, canciones... en nuestros libros artesanales...

a solo 5 soles

ven a celebrar con nosotros

la presentación de la editorial pilpinta

en la feria internacional del libro de lima

el domingo 2 de agosto a las 2 pm

vértice del museo de la nación

sala "blanca varela"

comentan:

amalia cornejo

alfonso gonzález vigil

juan ochoa lópez


(en la feria nuestros libros también se venden en el stand de manuela ramos)

Charlas con Soledad

Por Juan Ochoa López

Diversos libros escribió Jorge Salazar en vida, los suficientes como para recordarlo como una de las más prolíficas plumas de este país poco propenso a leerse a sí mismo. Cronista urbano y, por lo mismo, universal, su paso por el periodismo limeño no fue anónimo. Jorge ejecutó algunas crónicas policiales bastante estilísticas y consumadas, ascendiendo a la condición de maestro local, de un género tan humano y contradictorio como él.
En todo caso, en esta compilación “Charlas con Soledad” no aparece el novelista, ni el cronista policíaco ni mucho menos el gourmet que guisaba sus notas gastronómicas con singular talento. “Charlas con Soledad” es, simplemente, el testimonio breve del articulista sensible, sucinto y profundo, que escribió notas cotidianas sobre diversos sentimientos y juicios extraídos del cofre de la memoria y del corazón, pequeñas letras dirigidas a una hija, Soledad, tan misteriosa como presente. Jorge habla de poetas o de películas, de renaceres o de frescos olvidos, pero siempre como el escritor doloroso, vital, auténticamente comprometido con la palabra, como verdaderamente fue su vida de cronista y creador.
Entonces, como redactor que es, afronta sus verbos con esa prolijidad que le era característica, pues si de algo pudo complacerse Jorge es del manejo oficioso de los vocablos que tuvo y que le permitía enhebrar crónicas tan lúcidas. Sus “Charlas con Soledad”, además, no hostigan, pues ya referimos la sabia brevedad de sus párrafos. Y son, en conjunto, un espejo del hombre que puede, dejando su pluma al arbitrio de la imaginación, trascender a pesar de lo baladí de algunos de sus temas, que Salazar enaltece por obra y gracia del talento.
La majestad de su palabra carece de nacionalidades. Jorge fue un hombre de esquina, de barrio, de ecran o de aeropuerto, no de ayllu o de selva. Cemento y poeta se juntaron, Lima, Madrid, Berlín y hasta El Cairo, pero siempre urbe, siempre tan metrópoli y tan libro, como Borges o Shaw. Por eso, él escribe para los hombres y mujeres de dantescos dolores, para los que cantan, los que pintan grafittis, los revolucionarios, los toreros o los clowns. Para los que no creen ni en sí mismos, para los suicidas, para los filósofos o para los obreros. Para los que están solos o quisieran estarlo. Para todos ellos es este libro: “Charlas con Soledad”.

"Pilpinta que vuela alto"

El nombre de esta editorial, que en quechua significa mariposa, está dirigida por un grupo de jóvenes artistas que apuestan por acortar las distancias sociales a través de la palabra. Sus producciones son novedosas y de bajo costo.

Por Melissa Poggi (V ciclo, periódico Redacción, Universidad de San Martín de Porres)

En librerías de distritos como el Rímac, San Juan de Lurigancho o Comas tan solo se encuentran en venta materiales de oficina, pero no libros. Las zonas más alejadas de Lima no disfrutan del placer de leer literatura, poesía. Para contrarrestar esta realidad, un pequeño equipo de amigos inició el proyecto de Pilpinta, una editorial alternativa, que en su primer año de vida, ya tiene cuatro publicaciones.

Pilpinta nació gracias a su mayor promotor, el desaparecido periodista y escritor, Jorge Salazar. Elma Murrugarra, poeta quien también es periodista, dice que el propósito primordial es el de incentivar la lectura y que los niños aprendan a volar, tal y como lo reafirma el nombre de Pilpinta, que significa mariposa. La responsabilidad social de esta editorial independiente llega a colegios nacionales de los conos y a algunos centros culturales.

Mariposa tecnicolor
Poesía, cuentos, cartas, crónicas y hasta caricaturas, son los contenidos que edita este sello. Los libros son artesanales, en un formato de 13 x 13 cm., cosidos a mano con hilos de algodón y con un costo de cinco soles.

El equipo de arte, dirigido por Jorge Polar Elorreaga, trabaja las portadas y presentaciones con diseños y colores llamativos. El grupo editorial lo conforman, además, Ángel Angulo, Edgardo Saldaña y Pío Zelaya; y los colaboradores de provincia, Miguel Ángel Fuentes del Cusco, Juan Ochoa de Iquitos, Silvana Egoavil de Tocache y Jocelyn Pantoja en México.

Las obras se distribuyen en las librerías El Virrey y La Casa Cultural Martín Olivos. Gracias a sus contactos internacionales, Pilpinta envía sus ediciones a México al Centro cultural la pirámide y a la Galería de Libros Conejoblanco, y en España, a la Librería Iberoamericana.
En la próxima Feria Internacional del Libro, lanzarán la colección Cuadernos de Pilpinta.

Datos:
Pilpinta ha publicado: Charlas con Soledad, de Jorge Salazar, Detrás de cada hoja de Soledad Aráoz; La feria de las mentiras del cantante francoespañol Manu Chao y Cuentos de Domingo de Elma Murrugarra.

Charlas con Salazar

Por Jesús Pinedo

Al leer “Charlas con Soledad”, no se puede observar la rigurosidad del historiador ni del archivero que se llena de datos, fechas y lugares periodísticos. No es una recopilación de noticias, sino de minucias trascendentes, elevadas a ese pedestal precisamente por el talento de quien las fabrica. El periodismo, hasta hace dos décadas, podía transformar la hormiga en personaje. Puede hacerlo aún, aunque para ello se requerirían 10 o 12 Salazares. Por ejemplo, en uno de los textos aparece el poeta Juan Gonzalo Rose en un café y es, precisamente, porque Jorge lo elige y lo suscribe, sin necesitar de adornarse con versos del vate tacneño. No se analiza la obra literaria de Rose. A Jorge le basta, sobradamente, el hombre y la circunstancia. Con ambos tesoros, urde la nota y le da vueltas, como el gatito a la pelota de lana. Al final, supimos quien fue Rose y quien es Jorge Salazar.
Además, el periodista se confiesa. Reconoce que escribir es la esencia, es el acto más puro del ser. Y comparte tan auténtica confidencia con el lector. Lo involucra al texto, a la charla y le va contando sobre el acto de morir o de seguir siendo siempre. En un par de textos Jorge se frena, como los toreros antes de la estocada, hasta titubea o le queda corto el papel, pero la faena ya se hizo. Salazar, hace del corazón y de la arteria dos religiones vívidas. Ese es el valor de estas “Charlas con Soledad” necesariamente leíbles e indiscutiblemente inolvidables para los que alguna vez las disfrutaron en su estreno. Y para los que no la leyeron en el papel periódico, ya salió, de los talleres de “Pilpinta”, esta edición mínima para un periodista máximo: Jorge Salazar, cronista, amigo y gourmet de la palabra.

Poetas y artistas se toman un día sabático

Encuentro incluirá lecturas poéticas, música, venta de libros y muestra de diseño 

Algunos pueden tomarse un año sabático, pero, dadas las circunstancias, con un día basta y sobra. Y ese día es hoy y la jornada se llama precisamente "Sabático", un encuentro dedicado a la literatura y la música, y que forma parte de un ciclo que tendrá su próxima versión el sábado 13 de junio.
El punto de encuentro será el bar El Abasto, ubicado en la subida Elías 126, al lado de la estación baja del ascensor Reina Victoria.
La jornada parte a las 15.00 horas, con la muestra de Títeres en Peligro.
A las 17.30 horas, será el turno de la poesía, con lecturas a cargo de Oscar Petrel y Angel Valdebenito.
A las 18.30, se presentarán los poetas Alejandro Cerda y C. Faúndez; este último, además, pondrá la música, junto a Pablo Morales (guitarrista de MadreFoca!).
A las 19.30, leerán poesía Marcelo Novoa y David Bustos. Además, habrá exposición y venta de libros, a cargo de las editoriales independientes Del Temple, Cataclismo, Puerto Alegre, Fuga, Inubicalistas, Literal y Pilpinta. También habrá una muestra de vestuario y accesorios de diseñadores locales.

Contando cuentos en domingo

Por Rocío Castro Morgado


Debo mencionar la preciosa edición de Cuentos de Domingo y animar a la editorial Pilpinta, que lo ha editado, por su estupendo trabajo de difusión cultural.
En Cuentos de Domingo, como en los poemarios anteriores de Elma se siente la magia que irradia su poesía. Una magia personalísima que tiene que ver con un delicado y cuidadoso manejo del lenguaje y una contundente explosión de los significados.
En el poemario hay, sin duda, una concepción poética que ella vincula de antiguo con la imagen de las hilanderas y el tejido y está sustentada, en referencias míticas, como la de las parcas.
Es posible rastrear, desde su primer libro, esta interesantísima veta de significados que aluden al hilo de la vida, que puede ser repentinamente segado por la muerte y todas sus connotaciones de orden cósmico y de destino y también al trabajo de Aracné, el tejido del lenguaje bordado o hilado con las palabras.
También hay historias, porque los libros de Elma tienen siempre una sólida estructura narrativa, y personajes inolvidables, de esos que siempre se quedan con nosotros.
Esta vez, sin embargo, Elma ha querido plantearnos un “juego” diferente, no sólo porque nos invita a movilizar nuestro bagaje y experiencia de lectores de cuentos infantiles, por lo que, sin darnos cuenta, mientras leemos practicamos un rico juego de intertextualidades, que parecen hacer eco a una tradición ya canonizada.
Sino porque, esos Cuentos de Domingo, se convierten en un pre-texto para hacer estallar esa misma tradición, desmontarla y referirnos muchas historias distintas, que sin embargo, dan cuenta de una sola, partícularísima conmovedora y… diferente. Porque el libro cuenta una historia en la que hay un príncipe y una princesa que también es una hilandera.
¿Qué recordamos de los cuentos que leímos en la infancia? Al margen de que sean para niños y en ellos los animales hablen, recordamos la moraleja o el mensaje y el final feliz, en la mayoría de los casos. Los cuentos infantiles suelen tener una función didáctica, son un modo de enseñar valores.
Aunque hay algunos, que sorprenden por su realismo brutal, por su angustiante regodeo en imágenes macabras, siempre parecen componerse las cosas como por arte de magia. Siempre, después de las lágrimas y del susto, llegan las sonrisas.


Estos Cuentos de Domingo, de Elma, a diferencia de los cuentos que conocemos y que el yo lírico re-semantiza, como toda buena poesía, se elevan sobre el espacio de la ficción, el mundo de lo imaginado o inventado, para acercarnos un trozo palpitante y desgarrado de vida, no pretenden enseñar, muestran.
Brillante trabajo que revela el talento de la poeta, no es fácil trabajar con un material como el que ella ha elegido. El riesgo mayor es, sin embargo, el otro, el que nos ofrece muestras de su oficio de escritora, de su compromiso, por hacer una poesía que exhiba tan valientemente nuestra propia humanidad, sin menoscabo ni cortapsisas, aunque por qué no, optemos por llamarnos unos a otros príncipes o princesas.

Quisiera, además, llamar la atención sobre la cita de Marré que ella incluye, en dos ocasiones, en el poemario -la segunda vez mediada por las referencias temporales, que exigen particular atención en el tempo de esta historia- que tiene, entre otras, una función de enlace argumental: "El pájaro turquesa canta versos en una lengua que no comprende, pero alguien que no alcanza a ver traduce."
Esta cita, podría ser entendida de varias maneras, prefiero pensar que es una bellísima metáfora, del rol de poeta, de esta poeta, que con Cuentos de Domingo ha “traducido” para nosotros, valiosas claves, sobre el significado de la terrible existencia en la que estamos inmersos.

presentación de cuentos de domingo






rocío castro morgado,
rossella di paolo,
elma murrugarra
y julio heredia





























fotos: patricka zelaya

Cuentos de Domingo


pilpinta presenta

cuentos de domingo

de elma murrugarra

comentan:

rossella di paolo y rocío castro morgado

el miércoles 22 de abril

a las 7.30 p.m.

en la alianza francesa de miraflores

av. arequipa 4595

sala lumières

Los cuentos de Domingo

Por Mercedes Gómez de la Cruz
Poeta y editora
Rosario, Argentina

Los cuentos de hadas que nos contaban antes de dormir, o en las horas muertas de la siesta o los días de lluvia, se grabaron en nuestra memoria, como al descuido... Y en el transcurrir de esos cuentos, cada pregunta niña tenía la misma respuesta fantástica. Siempre la misma. Ahora Elma Murrugarra presenta Cuentos de Domingo, su nuevo libro de poemas, donde aquellos cuentos de hadas, brujas y besos transformadores aparecen transformados... en poemas.
Con un lenguaje sabio a la vez que mesurado, Elma cuenta... que había una vez... por única vez... que... Hubo una vez... por única vez... Un salto al otro lado del espejo por el ojo de una aguja. Una aventura en medio del bosque. Una espera en lo alto del palacio. Una Cenicienta que baila descalza. Una Bella Durmiente suicida. Subvertidos y tan pervertidos como un polimorfo infante, los poemas de Cuentos de Domingo nos dejan con la boca abierta a cada paso. Innovación y tradición se conjugan para dar nacimiento a un nuevo espacio.
No aparece aquí la ingenuidad de la infancia, tampoco la búsqueda de una explicación de aquellas fábulas, sino que estos poemas son “el otro” de aquellos cuentos: las mismas historias, los mismos personajes, vistos desde el vértice de sus motivaciones más profundas, esas que en el relato tradicional estarían trasvestidas, en estos poemas estarían develadas, casi transparentes, al punto de volverse inexplicables (“Misteriosa/ no ha perdido su zapato/ pues a ella/ le gusta bailar descalza”: “Cenicienta”) y diferentes.
Aunque a veces la resolución de la historia es la misma del relato conocido. Porque el único final que cambia (y tal vez ni siquiera) es el final del libro: “vivieron felices/ para siempre/ Él en su mismo reino/ Ella en uno diferente”
Hablar de Cuentos de Domingo, es contar cuentos. Sus poemas no cabalgan hacia la prosa, sino que tensan el verso hasta hacerlo mínimo, como un minúsculo pasito que deja una huella profunda. Ellos no buscan ser narrativos, no quieren “no ser poemas”, y sin embargo... cuentan...

El mundo al revés en Cuentos de Domingo

Por Jocelyn Pantoja
Editora Literal (México)
http://www.limonpartido.blogspot.com/

He atesorado la edición original de este poemario desde que su autora me lo dio en 2006, en Lima ¿por qué?, bueno en principio porque sin duda es uno de esos poemarios breves pero llenos de recursos y coherencia a los que uno siempre quiere volver y en segundo lugar porque siempre quise publicarlo. Ahora bien, se me adelantó, con justa razón su autora, y ahora con estas breves palabras celebró la publicación de Cuentos de Domingo en Pilpinta ediciones.
El poemario encierra una re escritura o quizá una relectura de varios cuentos infantiles: así reinventa el imaginario colectivo. La poesía de su autora se vale aquí de la sentencia corta pero certera. Es en la ironía planteada de manera inteligente donde Elma reescribe estas historias por la occidentalizad conocida, así hay una nueva alternativa de final o nueva historia que se crea a partir de la original. Es curioso, la propia Elma comienza así: “...sucedió una vez // dicen que en eso consiste lo original” y desde ahí se burla del arquetipo que ella misma deconstruye en las subsecuentes historias. Digamos que en este mundo al revés todos estos cuentos serían posibles, o más bien son más reales que los originales.
Siempre he admirado la brevedad y capacidad de síntesis y economía con la que Elma recoloca la tradición... Nuevamente nos entrega en una factura delicada y precisa un poemario lleno de verdades.

Sobre Cuentos de Domingo

Por Enrique Winter
Poeta y editor chileno

Elma Murrugarra (Lima, 1974) ha publicado Juegos (2002), La Función de las Parcas (2004), al sur en caral (2006) y, recientemente, Cuentos de Domingo en un bello formato cuadrado y cosido. Los poemas breves, a veces narrativos, siempre ligados a algún cuento y acompañados de ilustraciones recuerdan a La Melancólica Muerte de Chico Ostra, suerte de divertimento que Tim Burton publicara hace algunos años. La estrategia de Murrugarra, sin embargo, dista enormemente de la del cineasta. Bajo una sencillez estilística basada en la economía de recursos verbales, reinterpreta cuentos clásicos desde un sujeto inevitablemente contemporáneo y sensible. El programa consiste en veintiséis poemas: veinticuatro titulados como aquellos cuentos, rodeados por el comienzo y final paradigmáticos (Había una vez y Vivieron felices).
La relectura de las obras canónicas es tan antigua como relevante en la literatura, basten como ejemplos del último siglo Las Moscas de Jean Paul Sartre y Ulises de James Joyce, o más cercanos en género, tiempo y geografía, y centrados en el mismo héroe, Fundación Mítica del Reino de Chile de Armando Roa Vial (1966) y Odiseo Confinado de Leonidas Lamborghini (1927). Usando palabras de este último, Murrugarra también se mueve entre la cita y la parodia. Amasa los arquetipos, que ya no son griegos, para hacerlos caber en otros moldes. El mismo día que transcurre en Ulises, pasa en Cuentos de Domingo. La gran diferencia es que el jueves de Bloom acá es el día sacramental y ocioso que cierra (o abre) la semana. Un día ligado al juego, que no es absurdo como la guerra (toma partido El Soldadito de Plomo) y que en este caso es obsesivo: horas y minutos marcados para cada relato, que en realidad es uno solo y desde el encierro. Quienes hablan se apropian de espacios ahistóricos que no les pertenecen, dejando en entredicho permanente la apropiación de algo respecto a lo cual se está alienado.
Los cuentos, en tanto buscan introducir en los niños el placer por la lectura y sobre todo lo que su sociedad entiende por ética, deben repensarse. Murrugarra tiene claro esto en términos políticos y por ello conduce las narraciones que ya conocemos hacia conclusiones, cosmovisiones, distintas a las que recordamos. Es otra la fábula que construye y no la ofrece como anterior a quien la lee ni menos como clausura del debate. Desde el primer poema desmonta el mito de cada relato. El rey que había en el cuento era uno solo y probablemente terminó triste como El Rey de Los Ángeles Negros más que comiendo perdices, porque “delicado es el trabajo de quererse” (Las Tres Hilanderas) en una época de desconcierto y de incomunicación. Entre La Bella y la Bestia, Caperucita Roja y La Cenicienta nos comunica que lo que nos convierte en bestias es no ejercer nuestra libertad. Transmuta así a un plano estético máximas como la de Manuel Azaña, para quien “la libertad no hace felices a los hombres, los hace sencillamente hombres.”
Quien en su libro anterior escribiera el notable poema iv (ora por pan / ese que oyó sin oír / que vio sin ver / que dio sin dar) no ha perdido la agudeza detrás de la aparente ingenuidad de los cuentos. Por el contrario, Cuentos de Domingo es un sugerente manifiesto contra el ejercicio de la inocencia. Es a la vez un diario en pena con varias salidas, como “las múltiples muertes del suicidio” (La Bella Durmiente). Lo suyo es una evocación que se difumina, como una canción que se supo de memoria y a la que hoy se le cambia la letra, según convenga. Así el poema La Sirenita, por ejemplo: “Rebalsando de cariño // ingenua sirena // nadas / sedienta // hacia el ahogado”.
Lo suyo es también una écfrasis si se toma las ilustraciones como otra fuente, que funcionan pues no estorban la vista del poema, sino que la enriquecen en su mordacidad. Cuento, dibujo y poema se confunden en un cruce de referencias. Como en la descripción homeriana del escudo de Aquiles, que deviene en relato, en Cuentos de Domingo la imagen y por cierto el cuento, a veces son tomados al pie de la letra para luego ser redirigidos, y en otras no pasan de ser el punto de partida, acaso azaroso del poema, por ejemplo en Pulgarcito: “Una cicatriz reposa sobre un pulgar / Mis manos han aprendido nuevos acordes / La guitarra no extraña más tus brazos // Tu ausencia dejó de intimidar a mi soledad”.
“La poesía de Elma Murrugarra está hecha para la memoria, porque es singular y perfecta. Ninguno de sus versos puede ser suprimido” escribió Ronaldo Menéndez en la contratapa de su primer libro, y con el estilo del gesto mínimo y redondo, la autora mantiene esa melodía que aparentemente pasa, pero se queda. El sonsonete en Cuentos de Domingo agrega otra operación al recuerdo: ahora se puede contar de qué se tratan estos poemas. La precisión lírica se une a lo narrativo como en José Watanabe (1946-2007), hilando acciones. Acaso tuerza así la sentencia de Antonio Cisneros (1942) en entrevista a Mario Montalbetti (1959), “[Con la novela] ya tienes un tema de conversación. No digo que sea sólo eso, ni mucho menos, pero es un tema de todas maneras. En la poesía no puedes contar de qué se trata ¿no? O te la soplas o no te la soplas.”
Cuentos de Domingo es una suma de máscaras que nunca dejaron de hablar del amor y de la pérdida. De que más podría hablarnos, cuando se trata del recuerdo: “Y por la eternidad / de aquella noche // vivieron felices / para siempre // Él en su mismo reino / Ella en uno diferente”.


Ilustraciones de Juan Pablo Murrugarra

pilpinta en collique

con los chicos de san viator

jesús , paolo, junior, smith, eliana, john y lizbeth.





compartimos una noche cálida. john se animó a leernos sus poemas, junior nos habló de su gusto por la poesía, eliana nos entrevistó en la radio al final de la reunión... el chino nos tomaba las fotos.