La mujer de Lot


Cuando se volteó, no fue ella quien se convirtió en sal, sino la ciudad que iba dejando atrás.


De "BONSÁIS" de Marcelo Baez Meza
* Este libro es ganador del I Concurso de Cuento Breve “Jorge Salazar”, concedido por el siguiente jurado: Timo Berger, Mercedes Gómez de la Cruz,  David Hidalgo, Elma Murrugarra y Jocelyn Pantoja de Luna.  
Dibujo: Jorge Polar Elorreaga

la feria de las mentiras


dice manu chao:  
La Feria de Las Mentiras es un poco un cuento, una historia. Yo cantaba en bares y por todas partes, y contaba esta historia corta que habla de la migración.
Es la historia de un perrito en Galicia, que como muchos gallegos, como muchos europeos, emigró. 
Entonces, este perrito se fue para América Latina, a Venezuela.Y allí trató de hacer su vida. 
Se encontró al Cocodrilo Indígena, (yo tengo una canción sobre un mestizo apodado "El Cocodrilo"). Después, el cocodrilo se encontró con otro emigrante. Pero éste no había llegado por deseo propio, vino de Nigeria como esclavo, él es Súper Changó. 
Y juntos se fueron a recorrer el mundo en busca de "la risa", porque un día perdieron su risa. Y así, dieron vuelta al mundo haciendo su pequeña "Feria de las Mentiras".la ilustración es de wozniak.

"El amor empieza en la carne"

de Juan Ochoa Lopez * 

"El amor empieza en la carne" (XVI Premio de Novela Corta Julio Ramón Ribeyro, 2013), es una novela de amor, en la que Juan Ochoa López nos narra de manera sensual, utilizando la vasta naturaleza amazónica y su mitología, las luchas entre las fuerzas humanas y divinas de dos amantes en un mundo que no nos debe ser ajeno: la selva peruana. Juan Ochoa, describe con un lenguaje poético la venganza delirante que van a padecer estos enamorados. "El amor empieza en la carne" es un libro imperdible, místico y enriquecedor como la selva misma.

Ángel Angulo.
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* Juan Ochoa López. (Lima, Perú) Ha publicado el cuento “Ewankaro Kashiri / Niña Luna" (Madrid, España, 2009) y la novela "El amor empieza en la carne" (BCR, 2013). Ha ganado: el Premio de Ensayo sobre Gabriela Mistral otorgado por el Gobierno de Chile (1989), Primer Premio de Cuentos por la Paz en Lima (1992), el Premio Iberoamericano de Ensayo por el Bicentenario de Independencia de Cartagena de Indias, Colombia (2011) y el Premio de Novela Corta "Julio Ramón Ribeyro, 2013 por "El amor empieza en la carne". Juan Ochoa es periodista, estudioso e investigador del mundo amazónico. Ha sido cronista del diario "Expreso" y la revista "Rumbos"; periodista y locutor principal de "Radio Cooperativa" de Chile y conductor de "Reportaje al Perú" de IRTP canal 7.

Para ser político en este país por Jorge Salazar

"Para ser político en este país no se requiere nada. Cualquier canalla, cualquier hijo de puta puede ser político. Eso aprendí. También que cuando haces política, estás expuesto a qué cualquier hijo de puta te haga una putada y que acabes convirtiéndote en un canalla. Por eso abandoné la militancia. Por eso salí de la política para dedicarme a escribir. Mis escritos hablan. Ahora no tengo nada que hacer con la política partidaria, pero sí me interesa el destino de mi país y me siento comprometido con escribir lo que siento de mi país."
Jorge Salazar​ (27 set 1940 - 8 jun 2008)

Entrevista de Roland Forgues, Lima, 1983
http://laoperadelosfantasmas.blogspot.pe

Jorge Salazar y su esposa la modelo inglesa Moonbean

AL FILO DEL ABISMO


Exactamente lo mismo que nos hace vivir, puede servir para matarnos. Te repito, Soledad mía, este oficio de tu padre es muy extraño. Yo creo que muchos de nosotros hemos colaborado para que un buen conjunto de seres se convierta en una especie de objetos fabricados en serie, embutidos en una educación estandarizada. Sacudidos cotidianamente por el inmundo rostro de la violencia, hemos ido olvidando, poco a poco, eso que algunos denominan la condición humana

El veneno de la violencia se desliza hasta nuestros más recónditos pensamientos, nos constriñe hasta hacernos olvidar que poseemos la palabra, que es el arma más preciosa cuando se usa como compromiso, como declaración de principios. Estas circunstancias, a menudo atroces, las intentamos enmascarar con trivialidades. En medio del desastre, nos justificamos escribiendo “para distraer al público”, para procurarle momentos de agradable evasión. Y si esto sucede con todos, ¿quién diablos escribe para buscar la condición del hombre? Condición que hoy día no es un juego ni es pasatiempo ni es –por los muertos que nos circundan– nada agradable…
La ciudad, esta ciudad donde naciste Soledad, da la impresión, pese a todos los trabajos que se toman los alcaldes por maquillarla y, de paso, obtener votos, de ser una aglomeración plana e inútil, habitada por una grandeza que sólo existe en unas melodías que ya pasaron de moda... Alguien, nosotros mismos, nos hemos venido robando el futuro sistemáticamente… Nos hemos tratado como objetos, entre todos –y aquí incluyo a tu propio padre– nos hemos preocupado tan enfermizamente de la muerte, que terminamos ya por no creer que el ser viviente, el hombre mismo, es una empresa mayor…
Preguntas, amor, si hay alguna esperanza. Te respondo. Es decir, lo intento: este universo de pesadilla nos ha vuelto cada día más tambaleantes; pero aún así, con tinieblas y todo, hay algo por allí que nos susurra que, a pesar de los pesares, el hombre es libre, que no es una máquina de matar o de producir. Y así que en medio de esta hecatombe donde nos descubrimos mortales, quizás sea confortable y hasta saludable comprender nuestra finitud, porque al fin de cuentas nos prueba que somos algo distinto a toda esa maquinaria indiferente y neutra que nos pretende llevar al abismo. Y nos podemos salvar…

De "Charlas con Soledad" de Jorge Salazar.

P A L I T R O Q U E x Miguel Ángel Fuentes Gallegos


Me encantó el vocablo casquitos para denominar a los casquitos

Los casquitos son adolescentes nacen crecen los reclutan maduran envejecen y por reglamento del comando conjunto son relevados de sus puestos definitivamente para disolver los conatos de convulsión social en el cielo

Poseen poderes sobrenaturales izan banderas los domingos
fortalecen sus glúteos comen heces como ofrenda a la patria
hacen uso de su dotación gratuita de combustible
no entienden el sistema brayle
atienden la necesidad de autoestima y liposucción de sus mujeres


En sus tiempos libres juegan naipes esgriman sus pipilines
cotizan inodoros remojan sus uñeros
e ingresan sin restricciones a televisados partidos de fútbol

Los casquitos son respetados por sus estrellas
por su contribución a la extinción demográfica del marxismo
en universidades regentadas por el estado
por dispersar obreros sin empleo en eventos pirotécnicos gremiales
por beber Whisky con hielo y sin agua
y por apadrinar matrimonios de macizos cadetes de apellido peruanamente italiano

Por supuesto veneran y son venerados en monumentos bustos efigies
Donde perros célibes ebrios proxenetas
improvisan letrinas fumaderos dormitorios todo en nombre de la patria

Los casquitos no tienen idea de la estética de Andy Warhol pero tienen hijos aspirantes a casquitos forman tribus y se gradúan de casquitos
Pero después de todo son indiscutibles cristianos porque sus hijas admiran al Papa
asisten a misa comulgan se retiran y siguen siendo casquitos




(fragmento)

De Elizabeth Neira esta postal de la patria:


Anti Postal  Bicentenario


En el hall de un lujoso hotel en Londres 
Un empresario chileno y su par peruano 
Celebran con el mejor champán francés 
El cierre de un buen negocio.


Elizabeth Neira (Santiago, Chile, 1973). Poeta, periodista y artista visual. Ha publicado "Abyecta" (Al Margen Editores, 2003 y Limón Partido, México, 2006) y "El soliloquio de la reina" (Junco y Capulí, Argentina, 2005). Sus textos han sido llevados al teatro en distintas adaptaciones.

JENÍZARO


Para Alex Murrugarra, por su locura

Bixente Lizarazu
corre
corre
por la izquierda
corre
gambetea
corre
vasco
francés
latino
corre
corre
remata
David
Trezeguet
recibe
de rebote
corre
amaga
corre
argentino
sudamericano
francés
latino
corre
corre
centra
Zinedine Zidane
cabecea
y gol
argelino
árabe
francés
latino
corre
corre incontenible
en los seis continentes
Gol Gol Gol


Girl Rising: La niña guerrera

Senna tiene 14 años y estudia en un poblado puneño dedicado a la minería, a más de 5,000 m.s.n.m. Ella se considera una guerrera, gracias a su papá y al poeta César Vallejo. Este video ha sido premiado, míralo:

Los 9 trabajos de Changó

x Manu Chao













Cuídate mucho de los tentáculos del Pulpo. Son imprevisibles y peligrosos.

...No los desprecies.

No te enfrentes por la fuerza,
de nada te serviría.
Trátalos con respeto,
entonces te escucharán.
Y te darán su confianza.
¡Pero cuidado!
Será con la única intención
de engañarte.

...No te despistes.

Busca la lucidez
con la ayuda del colmillo mágico.
Inventa la astucia
para ser más engañoso que ellos.

Son 9 los tentáculos;
son nueve las pruebas
que tendrás que superar...
Entonces llegarás frente a la mirada
del Pulpo....

Eso dicho, el duende se levantó,
dejó a Changó un bote de pimentón
y un saco de papas,
y desapareció sin avisar.

(de: Las feria de las mentiras)

De puritanas y amazonas


Jorge  Salazar
"Charlas con Soledad"


Me alegro, Soledad, que me escribas; me emociona mucho leerte, saber de ti y de tus problemas, pero a veces, como ahora, tus preguntas parecen torbellinos que me hacen girar y girar para después, terminada la lectura, hacerme caer. Casi como un cuerpo muerto. Me preguntas qué te diría yo si te definieses por el feminismo… La verdad es que una parte de tu demanda se me aparece como algo indescifrable. Quiero decirte que creo que los seres humanos se definen en un instante de la vida, uno sólo; y ese es el momento en que uno se encuentra para siempre consigo mismo. ¿Ha llegado tu momento?

No me tomes tan en serio. Tu padre tiene actualmente una suerte de idea sobre el feminismo. Idea alimentada solamente de experiencia. ¿Qué otra cosa puede tener un viejo? Yo creo que el feminismo como corriente alternativa del cambio no existe, hija mía; pienso que el verdadero feminismo hace tiempo que se ha integrado a las corrientes sociales más progresistas: al liberalismo, al izquierdismo, si quieres…

Ahora bien, los embaucadores existen en todas las actividades humanas, y por allí (o por acá donde yo vivo) hay grupos que se dicen feministas, pero en verdad son otra cosa. ¿Cómo llamarías tú a alguien que disfraza de derechos propios sus tabúes personales? Al margen de nombres o adjetivos, adorable Soledad, el “feminismo” criollo tiene un rasgo casi esencial: está integrado por puritanas en lo sexual… Seres violentos que se colocan ellos mismos el cinturón de castidad y ponen el grito en el cielo frente a un piropo o frente a la estética figura de una muchacha –pobre muchacha– que luce como atributo su belleza física…

Yo no creo, tampoco, que la alternativa al hacha de guerra de las llamadas feministas sea esa mujer estupidizada que se pasa la vida entre la peluquería y los escaparates del centro de la ciudad. Yo creo que las mujeres y los hombres debemos estar juntos en la lucha por el progreso, la educación, la cultura, pero esto no nos debe inhibir de poner en práctica los mecanismos de seducción, como pretenden estas ciudadanas a quienes veo un poco descendientes de aquellas amazonas que se amputaban los pechos para poder disparar sus flechas. ¿Qué más puedo decirte, hija linda? Nada, creo. Solamente que te cuides porque, a veces, desde siempre, los conservadores y puritanos se disfrazan de progresistas… Un beso.

De leña y fuego

Tienes razón hija mía: a los viejos se nos va la memoria, pero no es una regla general, ya que a muchos de nosotros nos gusta recordar, recordar cosas que aprendimos en la juventud, normalmente necedades, quizás porque tememos hacer un examen de conciencia a conciencia. De repente descubrimos que hemos vivido sin fe, sin esperanza, sin caridad. Sin fe en la vida quiero decir, sin esperanza en la muerte y sin caridad para con nosotros mismos…

Cuando te leo, Soledad, me es muy fácil darme cuenta que estás preocupada por la vejez y el aburrimiento de tu padre… Contra lo que supones, no me aburro, no tengo más que asomarme a la ventana y desde allí puedo ver, con tristeza pero no con aburrimiento, que las pasiones están desatadas, que todo está blindado: los automóviles, las casas, el guardia de la esquina, el portero del edificio, blindados, no con noble acero sino con rencor. Por aquí, no te voy a mentir a estas alturas, todo es leña y fuego…

No, yo sé bien que no estoy para darte consejos. Me encanta si, y lo sabes, hablar en voz alta contigo, contarte algunas cosas aprovechando que estás lejos y no hay espacio, por lo tanto, para el rubor. Por hoy no te voy a pedir demasiado, solamente que cojas el teléfono y que llames a cualquier amigo y lo invites a bailar… No es consejo, sólo un deseo de tu padre que desearía que su hija no creyese en la historia, esa inmensa mentira, sino en el amor. En el que das y en el que recibes. ¿Me entiendes corazón?

La verdad es que no solamente pensaba en ti, Soledad. Se me vino a la cabeza la imagen de un par de colegas jóvenes que también escriben en el diario. Ellos me hablaron mucho y bien, de política y de historia, parecían muy duchos. ¿Y sabes? Les escuché con atención y no les respondí una palabra; pero al llegar a la casa tuve ganas de volver al diario y contarles, porque también puede ser un cuento, que tu viejo, ayer nomás, descubrió que la vida es como una especie de túnel por el que nos movemos sembrando o cosechando amor. Nada más. El resto… el trabajo, el estudio… es dar o recibir palos de ciego. Llama a tu amigo, Soledad, que el amor que no entregues o no acojas esta noche, no lo recobrarás jamás. Te quiero.

Jorge Salazar 
"Charlas con Salazar"

PERÚshimpo - diario peruano japonés

Soledad, la poeta del Haiku
por Ricardo Mitsuya


Me sentí una persona doblemente afortunada. No tenía plena conciencia del hecho, pero mi intuición me decía, que estaba viviendo una circunstancia misteriosa; acaso del nacimiento de un proyecto editorial, que puede marcar un hito en la divulgación de la poesía en nuestro país; y el esplendoroso descubrimiento de una exquisita poeta del “Haiku” Soledad Aráoz Cartagena.

Como llegué con tiempo, mientras esperaba la presentación, le pedí prestado el libro a la autora. Desde el primer poema me impresionó; corto, de apenas tres líneas: “tapé los ojos//y lloré con lluvia//tantas tristezas” Parece un Haiku me dije. Seguí leyendo, varios versos concretos y hermosos, pocas palabras muchos sentimientos. Hasta que me encontré con otro poema que parecía “Haiku”: “el universo//conspira con tus ojos//y yo te miro”. Poco después con otro más: “gotas de lluvia//compañeras de nube//riegan la tierra” hasta que llegué al cuarto que también parecía Haiku: “flautas lejanas//cuando duerme el tiempo//escucho tu vos”.

Entonces me comencé a decir detrás de cada hoja existe un Haiku. O bien, el libro pudo haberse titulado “Once Haiku y otros poemas”.

Este es un gran mérito de la poeta Soledad Aráoz; escribir Haiku en castellaño, es dificilísimo; escribir todo un poema con sólo 17 sílabas es casi una hazaña, más bien, un milagro. En japonés no lo es tanto, porque con los ideogramas (Kanji) que se pronuncia con una o dos sílabas, pueden expresar todo un concepto filosófico o una escena. Además, los poetas tienen licencia para inventar palabras o pronunciación.
 
PERÚ-SHIMPO, diario peruano japonés

detrás de cada hoja

Por Miguel Ángel Fuentes Gallegos

Sin mayores pretensiones, detrás de cada hoja es una sencilla travesía por el sendero de lo efímero y el asombro, travesía que dura lo que acontece, mientras descubrimos que nos está vedado interferir en el instante en el que “las espigas hacen música con el viento”.
La experiencia de detrás de cada hoja, en particular, es una restauración natural de los linderos del silencio. Experiencia muy poco común en nuestra idiosincrasia y sobre todo en nuestra poesía. En este caso, Soledad Aráoz, casi de manera intuitiva, ha hecho evidente a través del ejercicio de la palabra, una feliz coincidencia con el universo de la poesía japonesa. Esta feliz coincidencia, por fortuna, no es el producto de sesudas y trasnochas especulaciones intelectuales; por el contrario, es la experiencia intensa de una vida cargada de interminables preguntas y sabias dudas. En consecuencia, éste no es sólo un poemario, sino una invitación a redescubrir el silencio y la sed en estado natural.
Acostumbrados a las pirotecnias discursivas y verbales, detrás de cada hoja nos ofrece lo que nos podría ofrecer un día nublado de lluvia, un riachuelo a la altura de nuestras pantorrillas, un atardecer que se despide.
Soledad, tiene mayores precisiones al respecto: "te mira fijamente/ en ese claro de bosque/ detrás de cada hoja/ hay una palabra/ escrita despacio/ de a pocos/ de años".


centro de la cultura solidaria qosqowasinchis - cusco

Cuentos de Domingo de Elma Murrugarra

Por Rossella Di Paolo

Creo que este libro chiquitito y delicado como un guisante o como una gota de agua (verde como el guisante y azul como la gota de agua), este libro digo, es capaz de contener un mundo, tal como escribió Odiseo Elytis: “El mundo entero brilla como una gota de agua”. Y es capaz también de tocar fibras muy sensibles, como el guisante que se hizo sentir por la princesa aun bajo una torre de colchones…

El mundo encantado de los cuentos de hadas y el mundo desencantado de todos los días pueden intercambiar papelitos, migas de pan, hilos, dibujos, uñas, fósforos en los poemas de Cuentos de Domingo. Día curioso, el domingo, porque tiene de fiesta y porque a la vez vive acercando su cuello al filo peligroso, terrible, del lunes. Por eso será que estamos ante un libro festivo, milagroso, tierno, frágil, eterno, agudo, triste… un libro agridulce como la casa de golosinas en medio del bosque, que ocultaba un horno feroz; o como la cofia delicadamente bordada de la abuela esa con la boca tan grande…
Y es curiosa también la palabra “cuentos” a la cabeza de 24 poemas. ¿Cuentos? ¿Mentiras? ¿Fábulas para pasar cada hora del domingo, distraídos del abismo del lunes; cada hora de la vida, distraídos de la muerte?

***

Ocurre que cada breve poema de Cuentos de Domingo lleva por título una conocida historia infantil: “La bella durmiente”, “El soldadito de plomo”, “Hansel y Gretel”, “El gato con botas”, “El patito feo”… y les rinde un homenaje desde dos tiempos: el tiempo de la infancia, que recuerda princesas, castillos, ogros, sapos… y el tiempo adulto, que a todo ello le da un giro y una proyección de rara intensidad.

Creo que los hermanos Grimm, allá donde estén Jacobo y Guillermo, se sentirían complacidos con esta finísima relectura de sus cuentos, porque hay que saber que ellos no los reconocían como historias para niños por la crueldad que mostraban (pensemos, si no, en esos hermanos abandonados en el bosque por su propia madre, y que la censura exigió que se convirtiera en madrastra-, o en la bella Rapunzel prisionera en una torre y por la que un buen príncipe queda ciego). Ni qué decir de los cuentos de Charles Perrault, cuya "Piel de asno" nos pone la piel de gallina, pues trata de un padre que quiere casarse a la fuerza con su propia hija, y todo lo que ella tiene que hacer para huir del incesto. Espero que este cuento no inspirase al monstruo de Austria para hacer lo que hizo durante 24 años con su hija en un sótano… Qué triste que ella no tuviese la suerte de la princesa, y no pudiese escapar escondida bajo una piel de asno como en el cuento de hadas.

Les confieso que yo no había leído "Piel de asno" cuando era niña, y fue el poema de Elma el que me llevó hasta él. De paso, releí varios cuentos, siguiendo el orden que proponía el poemario… Qué divertido el reencuentro con las siete moscas muertas de un golpe por el sastrecillo valiente. Fascinante que un pedazo de queso le sirviera para ganarle al ogro en eso de exprimir piedras, o que un pájaro viajara más lejos, mucho más lejos que la piedra lanzada por ese mismo ogro… ¿no se parece eso a las fabulosas trasposiciones de la poesía? Y qué terrible e inteligente en el libro de Elma la asociación entre estas moscas y los lunares de una mujer asesinada: “Siete moscas / como pecados / tus lunares // el valiente no controló sus celos / atravesó la tela de tu pecho / hasta que diste el último pataleo // Siete lunares / como moscas / tus pecados”.

Pero también están aquí el buen amor de “El flautista de Hamelin”, o el tierno de “La niña de los fósforos”, o el tristemente perdido de “La reina de las nieves”. Cada pequeño poema nos trae, así, historias felices, infelices o truncadas, como son siempre las historias de amor. Bajo la varita del hada madrina -por el “había una vez”- todas fuimos princesas, todos fueron príncipes, y nuestro reino fue comer perdices hasta la indigestión, hasta que bajo el garrote mágico del hada madrastra las princesas nos volvimos brujas para los príncipes, y ellos se nos volvieron ogros más de una vez.

Dicho sea de paso, releyendo "La sirenita" de Hans Christian Andersen (salvada de las aguas kitsch de los dibujos animados), me quedé pensando algo que no creo haber pensado de chiquilla: ¿por qué la sirenita debió sacrificar su lengua para tener a cambio piernas humanas en vez de cola de pez, y atraer así al príncipe? ¿Qué es esto? ¿”Me gustas cuando callas porque estás como ausente”? Qué miedo si las mujeres tuviésemos que seguir callándonos/descerebrándonos para ser amadas.

Muchos cuentos de hadas parecen encadenarnos a la convención, pero estos sutiles Cuentos de Domingo escapan – escaleras abajo o trenzas abajo- de lo que en un verso se denomina “monjas fotos / mudas”, y en otro verso: “infantes ratas y compromisos”, al punto que "Caperucita Roja" puede bailar libremente con el lobo. Hasta el frágil y soñador castillo de arena que hace el más pequeño de los tres chanchitos es reivindicado aquí, a diferencia de los que levantan mansiones o edificios… y que, me permito añadir, deben de ser como los que insoportablemente se alzan hoy en Lima llevándose de encuentro el silencio, el cielo, las pequeñas casas con sus alegres jardines y niños jugando adentro.

También me llama la atención en este libro la sensación de tiempo acuciante, tan distinto del tiempo detenido -o el no tiempo- de los cuentos de hadas. De hecho, cada poema parece traer una hora y fracción de ese domingo anunciado en el título. Son 24 poemas y 24 las horas del día. A las 12 de la noche empieza el juego y sigue minucioso a lo largo del día y concluye al filo de las 12 de la noche. Dos medianoches, con su carga mágica de ser el tiempo de las transformaciones, de los plazos cumplidos… Tiempo tan breve y a la vez eterno -pues se repite cíclicamente- como es el tiempo de los amores. “Y por la eternidad / de aquella noche / vivieron felices / para siempre”, dice un verso aquí y es verdad. Tan verdad como lo que dice otro verso aquí: “vulnerable e inmortal humano”. Eso somos: una bola de paradojas que los sueños, los poemas, los cuentos de hadas formalizan misteriosamente, como ese pájaro turquesa que nos recibe en el epígrafe de este libro pequeño y sabio: “El pájaro turquesa canta versos en una lengua que no comprendo, pero alguien que no alcanzo a ver traduce.” (Luis Marré). En su Psicoanálisis de los cuentos de hadas, Bruno Bettelheim sostenía que esos cuentos expresan los deseos y temores inconscientes de todos nosotros. Encontrar a quien los traduzca… he allí la fiesta.

***

La vocación lúdica de Elma conecta estos recientes Cuentos de Domingo con su primer libro, Juegos (2002); así como Al sur en Caral (2006) tendió hilos rituales y sociales con La función de la Parcas (2004).
Dicho sea de paso, es notable cómo pasan esas tres parcas de uno a otro libro de Elma con la consistencia de esos fantasmas de escritor de los que hablaba Sábato. Las parcas podrían estar detrás del hilo del cometa que aparece en el libro Juegos; de hecho, ya están en el poemario siguiente -La función de la Parcas- urdiendo esa difícil trama vital de dos personajes. Y creo que también están en el círculo que dibuja Caral sobre la arena, en esa ciudadela-redondela de rueca… y hasta en el hilo que sujeta las páginas de Cuentos de Domingo, por no hablar del poema titulado “Las tres hilanderas”, que no por casualidad es el primero y que además trae en su historia de un hilar tan fino aquello de “delicado es el trabajo de quererse”…

Juegos, hilos en incesante rotación para atrapar la belleza de lo que huye…
Cada libro ha ido haciéndose más pequeño en tamaño, pero más hondo y seguro en intensidad. Quizá el próximo libro de Elma se escriba en un botón de nácar o en un grano de arroz o en una sola palabra como en ese cuento maravilloso de Borges, “El espejo y la máscara”.
Cuentos de Domingo es tan inagotable como eran inagotables nuestras ganas de oír una y otra vez la misma historia cuando éramos niños…

Como en todo libro de cuentos, no podían faltar las ilustraciones, que aquí son de Juan Pablo Murrugarra V. Dibujos tan limpios y sugerentes como los poemas, y que por el hecho de estar en blanco y negro crean una sensitiva continuidad con las letras negras sobre fondo blanco que tanto amamos quienes amamos la literatura.

Creo que, entre muchas cosas, Cuentos de Domingo es un homenaje maravillosamente cifrado a la escritura, a sus instrumentos y a sus escritores. Homenaje a una escritura en prosa que puede ser verso y que nunca termina, enlazando infancia y madurez. Homenaje a ese soldadito de plomo o carbón que es cualquier lápiz que va perdiéndose, desgastándose mientras marcha valientemente con su único pie sobre el papel. Homenaje a un Príncipe, que allá, en su reino encantado, continúa escribiendo, “creando como un dios”…