Los 9 trabajos de Changó

x Manu Chao













Cuídate mucho de los tentáculos del Pulpo. Son imprevisibles y peligrosos.

...No los desprecies.

No te enfrentes por la fuerza,
de nada te serviría.
Trátalos con respeto,
entonces te escucharán.
Y te darán su confianza.
¡Pero cuidado!
Será con la única intención
de engañarte.

...No te despistes.

Busca la lucidez
con la ayuda del colmillo mágico.
Inventa la astucia
para ser más engañoso que ellos.

Son 9 los tentáculos;
son nueve las pruebas
que tendrás que superar...
Entonces llegarás frente a la mirada
del Pulpo....

Eso dicho, el duende se levantó,
dejó a Changó un bote de pimentón
y un saco de papas,
y desapareció sin avisar.

(de: Las feria de las mentiras)

De leña y fuego

Tienes razón hija mía: a los viejos se nos va la memoria, pero no es una regla general, ya que a muchos de nosotros nos gusta recordar, recordar cosas que aprendimos en la juventud, normalmente necedades, quizás porque tememos hacer un examen de conciencia a conciencia. De repente descubrimos que hemos vivido sin fe, sin esperanza, sin caridad. Sin fe en la vida quiero decir, sin esperanza en la muerte y sin caridad para con nosotros mismos…

Cuando te leo, Soledad, me es muy fácil darme cuenta que estás preocupada por la vejez y el aburrimiento de tu padre… Contra lo que supones, no me aburro, no tengo más que asomarme a la ventana y desde allí puedo ver, con tristeza pero no con aburrimiento, que las pasiones están desatadas, que todo está blindado: los automóviles, las casas, el guardia de la esquina, el portero del edificio, blindados, no con noble acero sino con rencor. Por aquí, no te voy a mentir a estas alturas, todo es leña y fuego…

No, yo sé bien que no estoy para darte consejos. Me encanta si, y lo sabes, hablar en voz alta contigo, contarte algunas cosas aprovechando que estás lejos y no hay espacio, por lo tanto, para el rubor. Por hoy no te voy a pedir demasiado, solamente que cojas el teléfono y que llames a cualquier amigo y lo invites a bailar… No es consejo, sólo un deseo de tu padre que desearía que su hija no creyese en la historia, esa inmensa mentira, sino en el amor. En el que das y en el que recibes. ¿Me entiendes corazón?

La verdad es que no solamente pensaba en ti, Soledad. Se me vino a la cabeza la imagen de un par de colegas jóvenes que también escriben en el diario. Ellos me hablaron mucho y bien, de política y de historia, parecían muy duchos. ¿Y sabes? Les escuché con atención y no les respondí una palabra; pero al llegar a la casa tuve ganas de volver al diario y contarles, porque también puede ser un cuento, que tu viejo, ayer nomás, descubrió que la vida es como una especie de túnel por el que nos movemos sembrando o cosechando amor. Nada más. El resto… el trabajo, el estudio… es dar o recibir palos de ciego. Llama a tu amigo, Soledad, que el amor que no entregues o no acojas esta noche, no lo recobrarás jamás. Te quiero.

Jorge Salazar 
"Charlas con Salazar"