Los 9 trabajos de Changó

x Manu Chao













Cuídate mucho de los tentáculos del Pulpo. Son imprevisibles y peligrosos.

...No los desprecies.

No te enfrentes por la fuerza,
de nada te serviría.
Trátalos con respeto,
entonces te escucharán.
Y te darán su confianza.
¡Pero cuidado!
Será con la única intención
de engañarte.

...No te despistes.

Busca la lucidez
con la ayuda del colmillo mágico.
Inventa la astucia
para ser más engañoso que ellos.

Son 9 los tentáculos;
son nueve las pruebas
que tendrás que superar...
Entonces llegarás frente a la mirada
del Pulpo....

Eso dicho, el duende se levantó,
dejó a Changó un bote de pimentón
y un saco de papas,
y desapareció sin avisar.

(de: Las feria de las mentiras)

De puritanas y amazonas


Jorge  Salazar
"Charlas con Soledad"


Me alegro, Soledad, que me escribas; me emociona mucho leerte, saber de ti y de tus problemas, pero a veces, como ahora, tus preguntas parecen torbellinos que me hacen girar y girar para después, terminada la lectura, hacerme caer. Casi como un cuerpo muerto. Me preguntas qué te diría yo si te definieses por el feminismo… La verdad es que una parte de tu demanda se me aparece como algo indescifrable. Quiero decirte que creo que los seres humanos se definen en un instante de la vida, uno sólo; y ese es el momento en que uno se encuentra para siempre consigo mismo. ¿Ha llegado tu momento?

No me tomes tan en serio. Tu padre tiene actualmente una suerte de idea sobre el feminismo. Idea alimentada solamente de experiencia. ¿Qué otra cosa puede tener un viejo? Yo creo que el feminismo como corriente alternativa del cambio no existe, hija mía; pienso que el verdadero feminismo hace tiempo que se ha integrado a las corrientes sociales más progresistas: al liberalismo, al izquierdismo, si quieres…

Ahora bien, los embaucadores existen en todas las actividades humanas, y por allí (o por acá donde yo vivo) hay grupos que se dicen feministas, pero en verdad son otra cosa. ¿Cómo llamarías tú a alguien que disfraza de derechos propios sus tabúes personales? Al margen de nombres o adjetivos, adorable Soledad, el “feminismo” criollo tiene un rasgo casi esencial: está integrado por puritanas en lo sexual… Seres violentos que se colocan ellos mismos el cinturón de castidad y ponen el grito en el cielo frente a un piropo o frente a la estética figura de una muchacha –pobre muchacha– que luce como atributo su belleza física…

Yo no creo, tampoco, que la alternativa al hacha de guerra de las llamadas feministas sea esa mujer estupidizada que se pasa la vida entre la peluquería y los escaparates del centro de la ciudad. Yo creo que las mujeres y los hombres debemos estar juntos en la lucha por el progreso, la educación, la cultura, pero esto no nos debe inhibir de poner en práctica los mecanismos de seducción, como pretenden estas ciudadanas a quienes veo un poco descendientes de aquellas amazonas que se amputaban los pechos para poder disparar sus flechas. ¿Qué más puedo decirte, hija linda? Nada, creo. Solamente que te cuides porque, a veces, desde siempre, los conservadores y puritanos se disfrazan de progresistas… Un beso.

De leña y fuego

Tienes razón hija mía: a los viejos se nos va la memoria, pero no es una regla general, ya que a muchos de nosotros nos gusta recordar, recordar cosas que aprendimos en la juventud, normalmente necedades, quizás porque tememos hacer un examen de conciencia a conciencia. De repente descubrimos que hemos vivido sin fe, sin esperanza, sin caridad. Sin fe en la vida quiero decir, sin esperanza en la muerte y sin caridad para con nosotros mismos…

Cuando te leo, Soledad, me es muy fácil darme cuenta que estás preocupada por la vejez y el aburrimiento de tu padre… Contra lo que supones, no me aburro, no tengo más que asomarme a la ventana y desde allí puedo ver, con tristeza pero no con aburrimiento, que las pasiones están desatadas, que todo está blindado: los automóviles, las casas, el guardia de la esquina, el portero del edificio, blindados, no con noble acero sino con rencor. Por aquí, no te voy a mentir a estas alturas, todo es leña y fuego…

No, yo sé bien que no estoy para darte consejos. Me encanta si, y lo sabes, hablar en voz alta contigo, contarte algunas cosas aprovechando que estás lejos y no hay espacio, por lo tanto, para el rubor. Por hoy no te voy a pedir demasiado, solamente que cojas el teléfono y que llames a cualquier amigo y lo invites a bailar… No es consejo, sólo un deseo de tu padre que desearía que su hija no creyese en la historia, esa inmensa mentira, sino en el amor. En el que das y en el que recibes. ¿Me entiendes corazón?

La verdad es que no solamente pensaba en ti, Soledad. Se me vino a la cabeza la imagen de un par de colegas jóvenes que también escriben en el diario. Ellos me hablaron mucho y bien, de política y de historia, parecían muy duchos. ¿Y sabes? Les escuché con atención y no les respondí una palabra; pero al llegar a la casa tuve ganas de volver al diario y contarles, porque también puede ser un cuento, que tu viejo, ayer nomás, descubrió que la vida es como una especie de túnel por el que nos movemos sembrando o cosechando amor. Nada más. El resto… el trabajo, el estudio… es dar o recibir palos de ciego. Llama a tu amigo, Soledad, que el amor que no entregues o no acojas esta noche, no lo recobrarás jamás. Te quiero.

Jorge Salazar 
"Charlas con Salazar"