De puritanas y amazonas


Jorge  Salazar
"Charlas con Soledad"


Me alegro, Soledad, que me escribas; me emociona mucho leerte, saber de ti y de tus problemas, pero a veces, como ahora, tus preguntas parecen torbellinos que me hacen girar y girar para después, terminada la lectura, hacerme caer. Casi como un cuerpo muerto. Me preguntas qué te diría yo si te definieses por el feminismo… La verdad es que una parte de tu demanda se me aparece como algo indescifrable. Quiero decirte que creo que los seres humanos se definen en un instante de la vida, uno sólo; y ese es el momento en que uno se encuentra para siempre consigo mismo. ¿Ha llegado tu momento?

No me tomes tan en serio. Tu padre tiene actualmente una suerte de idea sobre el feminismo. Idea alimentada solamente de experiencia. ¿Qué otra cosa puede tener un viejo? Yo creo que el feminismo como corriente alternativa del cambio no existe, hija mía; pienso que el verdadero feminismo hace tiempo que se ha integrado a las corrientes sociales más progresistas: al liberalismo, al izquierdismo, si quieres…

Ahora bien, los embaucadores existen en todas las actividades humanas, y por allí (o por acá donde yo vivo) hay grupos que se dicen feministas, pero en verdad son otra cosa. ¿Cómo llamarías tú a alguien que disfraza de derechos propios sus tabúes personales? Al margen de nombres o adjetivos, adorable Soledad, el “feminismo” criollo tiene un rasgo casi esencial: está integrado por puritanas en lo sexual… Seres violentos que se colocan ellos mismos el cinturón de castidad y ponen el grito en el cielo frente a un piropo o frente a la estética figura de una muchacha –pobre muchacha– que luce como atributo su belleza física…

Yo no creo, tampoco, que la alternativa al hacha de guerra de las llamadas feministas sea esa mujer estupidizada que se pasa la vida entre la peluquería y los escaparates del centro de la ciudad. Yo creo que las mujeres y los hombres debemos estar juntos en la lucha por el progreso, la educación, la cultura, pero esto no nos debe inhibir de poner en práctica los mecanismos de seducción, como pretenden estas ciudadanas a quienes veo un poco descendientes de aquellas amazonas que se amputaban los pechos para poder disparar sus flechas. ¿Qué más puedo decirte, hija linda? Nada, creo. Solamente que te cuides porque, a veces, desde siempre, los conservadores y puritanos se disfrazan de progresistas… Un beso.